Cuando uno tomó la decisión de fumar un buen habano, debe mentalizarse que va a pasar un excelente momento. De manera que será bueno preparar el ambiente de tranquilidad para el disfrute sublime. Pocos encontrarán paz dentro de un barullo generalizado. Al menos para fumar un puro. Siéntese en un buen sillón, provéase de los elementos necesarios como cortador o despuntador, cenicero, fósforos o encendedor y paz, mucha paz. Luego, manos a la obra. Y ahí vamos !!!

  1. En principio es muy importante definir los gustos de su paladar. En qué momento lo va a degustar? En la mañana, luego de almorzar, por la tarde,  luego de cenar?  Se aconseja iniciar con un tabaco liviano, seguir con uno mediano, otro de más cuerpo y finalmente, después de cenar,  un cigarro de más cuerpo dada la presencia de alguna bebida y comida gourmet. Por supuesto, dependerá del gusto particular de cada uno.
  2. Luego, a tener muy en cuenta, cual es el nivel de placer que desea tener. Se deben elegir aquellas vitolas (tamaño) que satisfagan su deseo. No es lo mismo elegir una Cuarta Corona  (118 x 15 mms.) que dará una fumada de 1 hora que una Gran Corona (145 x 15,9 mms.) cuya duración puede estirarse hasta 2 horas. La elección dependerá del nivel de espirituosas que acompañen el placer de comer.
  3. Luego se debe abrir el cigarro por la parte de la cabeza. Debe hacerse en un diámetro no menor al 50% del lugar donde se encenderá. Ello permitirá que la “chimenea” tire. En caso de abrirse poco, los contenidos del tabaco se aglutinarán en la parte cerrada de la cabeza y con cada pitada percibirá gustos que nada tendrán que ver con la confección del habano. Al no ser agradable la percepción organoléptica, seguramente optará por abandonarlo. En síntesis, tiró el dinero y el placer que pudiera haberle brindado. Puede hacerlo de varias maneras a saber: a) Haciendo una pequeña presión en la cabeza con los dedos y a continuación “pelar” un poco la misma, b) Con un cortador de una sola o dos hojas, c) Con una tijera especial que ya viene con la forma del corte. Nunca utilice cuchillos dentados y por favor, no lo muerda nunca. No es de buen gusto.
  4. Ahora, el encendido. Por regla general se utilizan fósforos de madera. No más de dos si son especiales para encender puros (7 cms.) ó tres si son los comunes. Nunca use los confeccionados de cera. También puede ser encendedor de gas. Nunca de bencina dado que le transmitirá olor fuerte al puro. Personalmente, no concuerdo con algunas teorías que aconsejan encenderlo con catalítico. Mucho menos si son de 2, 3 ó 4 llamas. Para mi gusto, lo recalienta y acelera la combustión. Si no hay experiencia de encendido o uso del elemento, el cigarro puede quemarse desparejo e incluso ahumarse con lo cual se pierde satisfacción que en definitiva fue lo que se buscó al decidir fumar un habano.
  5. Ya lo hemos encendido. Ahora, el fumado. No se deben realizar pitadas largas. Deben ser cortas y el humo debe exhalarse luego de saborear el gusto. Tampoco deben ser continuadas ni desesperadas. Un cigarro puede apagarse solo. Depende la humedad ambiente que haya y su estado de conservación. El mismo debe tener, al elegirlo, 20º. de temperatura y 70% de humedad. Fuera de esos parámetros el cigarro no tendrá el gusto que el fabricante le otorgó. Hago ésta salvedad teniendo en cuenta que hay dos variedades de cigarros. Los hechos a máquina con tabacos denominados scrap o barrido y con capotes (lo que envuelve la tripa) y las capas (las que recubren el cigarro), que son de papel. Si papel. Y luego pintados o mateados con el agregado de saborizantes y esencias. Generalmente provienen de Estados Unidos, Holanda, Suiza y Alemania.  Generalmente éstos ya vienen con la cabeza cortada en chanfle o en “V”. Luego los confeccionados a mano. Pueden gustar o no según el paladar de cada consumidor, pero son tabacos puros.
  6. Consumida la mitad del puro, viene el verdadero placer. Los aromas están aglutinados y el tabaco alcanzó su máxima expresión al fumarlo. Decíamos que si se apagaban…Bien, en éste caso, al reencenderlo, personalmente no recomiendo aspirar mientras se prende. Aconsejo hacerlo con el encendedor o fósforo girándolo lentamente entre los dedos y una vez que está listo soplar para afuera un poquito. El cigarro desprenderá los vapores de la combustión cuando se apagó y así se evitará contaminar las papilas y lengua de un sabor acre que persistirá al ser continuado.
  7. Ya hemos pasado la mitad del puro. Queda lo mejor. La conversación, el buen libro, la buena compañía, la buena bebida también. Todo en su apogeo. Preparémonos para disfrutar lo que viene. El habano ha alcanzado la máxima plenitud. Las pitadas serán cortas, se permitirá saborear mejor los blends y maridar el mismo. No lo apure.
  8. En ningún momento moleste a la ceniza. Deposítela suavemente en un cenicero con un leve toque del dedo cerca del carbón o encendido. Muchas veces, tirar de un golpe la ceniza arrastra el carbón de la quemada con la consiguiente necesidad de reencenderlo nuevamente. Ello no implica que no cuide su ropa o los elementos cercanos. Simplemente esté atento, pero reitero, no la moleste. La ceniza ayuda, con su arder a mantener encendido el mismo.
  9. Una vez que lo terminó tome como norma no estrujarlo en el cenicero. Deposítelo en el mismo y luego del placer que le brindó déjelo que muera lentamente. El cigarro no ahuma. Simplemente se apaga. En uno de los Festivales del Habano de Cuba al que concurrí, plagado de celebridades mundiales, le preguntaron al actor inglés Jeremy Irons                 que diferencia había para él entre fumar un cigarrillo o un habano y contestó: Fumar un cigarrillo es tener sexo. Fumar un habano es hacer verdaderamente el amor.  
  10. Por último, unas recomendaciones de Cigarros Manrique. Nunca fumar un habano en zonas ventosas (playas, montañas, navegando, etc.) Lejos de disfrutar de un incomparable sabor, peleará por evitar un rápido consumo. Tampoco fume con el estómago vacío. Si bien algunos fumadores lo hacen, mezclar los sabores de un cigarro con los ácidos del estómago no es bueno, ni para la salud ni para el placer. Observe que fumar un puro de calidades iguales luego de almorzar algo frugal tendrá un gusto. El mismo cigarro, la misma calidad, diferirá del sabor de mediodía que el de la noche si lo fumó luego de una bien regada cena. Finalmente, no fume en la cama. Recuerde que las cenizas que caigan al suelo pueden ser las suyas.
     
FICHA DE CATA

Esta ficha se distribuyó en el VI FESTIVAL INTERNACIONAL DEL HABANO - CUBA 2004, siendo sus autores los Sres. RAFAEL BERNARDO (Autor del libro "EL ARTE DE CONOCER Y DISFRUTAR LOS PUROS HABANOS", España; RONALD WAGNER Y JUAN JOSE LOPEZ, del INSTITUTO DE INVESTIGACIONES DEL TABACO DE CUBA.

Si Ud. desea visualizar de forma completa la ficha o imprimirla click aquí >>>


Desde 1958 en Catamarca 211 - (C1213BYD) - Ciudad de Buenos Aires - Argentina Telefax 24 hs. (+54) 11-4932-5973
email: cigarrosmanrique@gmail.com