Alberto Closas, un actor de refinado fumar..

El 3 de octubre de 1921, Alberto Closas nació en Barcelona. En esa capital transcurrieron los días de su niñez y adolescencia, una etapa dolorosamente interrumpida por la Guerra Civil. El exilio familiar en Buenos Aires, con toda su desdicha, valió como estimulante de su vocación teatral, pues le hizo coincidir con una gran dama de la escena, Margarita Xirgu. Closas ingresó en la Escuela de Arte Dramático dirigida por la actriz y muy pronto se sintió cómodo en la escena, a tal extremo que no tardó en convertirse en primer actor. Asimismo, aprovechó su tono admirable de galán para formar una compañía propia. Sabemos que recorrió diversos países iberoamericanos y que su repertorio fue del gusto popular. Tanto se distinguió en el escenario, que la industria del cine argentino quiso incorporarlo a sus proyectos.

Entre sus películas más celebradas por estas fechas, destacan El Renegado de Pichitun, La Honra de los Hombres, Cristina, La Vendedora de Fantasías, Vivir un Instante y Cuidado con las Mujeres.

Los dramas y películas que estrenó en España a partir de 1955 tuvieron idéntica acogida. Su primer largometraje español, Muerte de un Ciclista (1955), de Juan Antonio Bardem, es un clásico de la cinematografía local. En esta nueva empresa, Closas consolidó su prestigio con dos comedias muy divertidas: La Fierecilla Domada (1955); y Una Muchachita de Valladolid del argentino Luís César Amadori. No obstante, su actuación más destacable durante este periodo quedó registrada en El Baile (1959).

Felizmente, nunca abandonó el teatro, e incluso se comprometió en una arriesgada aventura escénica cuando viajó a París en 1961, con el propósito de formar una nueva compañía. Después de mostrar su destreza técnica en francés, el actor coronó su fama en España mediante una larga sucesión de triunfos teatrales.

Luego, con el cine y la televisión a la vista, Alberto Closas fundó su propia empresa cinematográfica y protagonizó películas de muy diverso orden, catalogables en todos los géneros. Su papel de padre optimista en La Gran Familia, fue una de las composiciones más célebres de su carrera, a tal extremo que insistió en la mismo fórmula a la hora de rodar las dos secuelas de dicha película: La Familia y Uno Más, y La Familia Bien, Gracias.

Aunque fue muy admirado gracias al cine, el actor insistió en los desafíos teatrales. Con todo, a su presencia sobre las tablas cabe añadir su aportación al espacio <<Estudio Uno>>, en el cual se adaptaban televisivamente los clásicos de la escena. Ya veterano, Alberto Closas intervino en películas de prestigio, como Esquilache (1988), de Josefina Molina, y El Maestro de Esgrima (1992), de Pedro Olea. Su actividad fue incesante; incluso regresó a Argentina, donde colaboró en series de televisión.

Entre idas y vueltas a Madrid y Buenos Aires, su hermano de asombroso parecido y castizo acento no le hacia faltar sus cigarros preferidos que personalmente retiraba en “MANRIQUE”, para llevarle al teatro “María Guerrero” de Madrid, otra famosa marca de habanos cubanos hoy desaparecida.

En 1995, mientras representaba en Madrid, junto a Amparo Ribelles, la obra teatral El Canto de Cisnes, le fue diagnosticada una grave enfermedad que acabó con su vida el 19 de septiembre de ese año.

 


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